martes, 10 de marzo de 2009

Porque,

todo y nada me ha condenado a su recuerdo… a su tormento perdido,

y porque la vi entre tantos espectros, aquel extraño Domingo cuando ligo fatal mi destino,

y porque no hay doncella o ángel, de más siniestra belleza, que haya conocido mi alma — mortal designio—

y porque sus palabras, se incrustaron en mi alma, y sin piedad alimentaron con falsedad mi respiro,

y porque cada mañana despierto y mi corazón entumido esperando ser amado, parece más muerto que vivo

 

pero sueño,

y la tormenta son besos, la condena caricias, que ficticias me atrapan… y crean mi anhelo.

y los fantasma son mañanas, húmedos sueños, noches y estrellas, que acaban en su cálido aliento

y el esplendor del cielo le alumbra solo a ella, yace sobre ella, y mías son las caricias y los besos.

y las mentiras, son ilusiones de hadas, y la veo a mi lado, y la amo, y la anhelo y la siento

y junto a sus alas, las de ella, las del ángel, las de la doncella, vuela mi corazón libre surcando el viento.

 

Porque sueño,

pero después despierto.

 

Porque respiro,

pero después muero.

 

Porque es mi melodía,

pero la canto en silencio.

 

Porque,

pasa el tiempo y cada día la veo, envuelta en la niebla matutina, entre distancia y olvido

y porque me ahogo entre celos, entre envidia, entre visiones, visiones que enloquecen a mi camino,

y porque no soporto y desespero, y no me siento capaz de tanta penumbra, de tanto martirio,

y porque no evito el miedo, porque camino entre demonios, que me susurran siniestras demencias al oído,

y  porque la odio, pero no puedo, porque solo me encuentro, y me prefiero muerto y nunca, nunca más vivo.

 

Pero sueño,

y el tiempo no es más que brisa vacía, y el colegio no es opaco y frio pues ella esta a mi lado

y las visiones, las locuras, son solo pasiones, y el veneno tras sus ojos termina menguando,

y la sombras son soles de magníficos colores que destellan mi paso, y me cubren en su manto,

y de la penumbra emerjo a su encuentro, y entre sus cabellos tan perfectos la llamo,

y el miedo sigue siendo silencio, aunque sigo sin entenderlo, no importa, igual la amo.

 

 

Porque sueño,

Pero después despierto.

 

Porque respiro,

pero después muero.

 

Porque es mi melodía,

pero la canto en silencio.

 

Porque,

hace tanto tiempo que camino entre fuego, entre fantasmas, y entre demonios y abismos,

y porque hoy más que nunca, día de eterna lluvia y oscuridad perpetua  que ningún mortal ha visto,

y porque hoy el infierno ha visitado mi silo, me ha llamado, y la ha traído a ella, directa del abismo,

y porque su desprecio le corto las alas a este loco que sueña, con inútil esperanza, acabar sombrío,

y porque la soledad me implora, y no acepto, y emerjo entre violencias, y su cuerpo ahora es tan frio

 

Pero sueño,

y el fuego, los espectros, la muerte, el averno, lo siniestro y lo malvado, todo eclipsa,

y sigue a mi lado, tan perfecta, en silencio todavía, y rodeados de gente, la soledad nos guía,

y  la lluvia son lagrimas, son ríos, de la felicidad que tanto espero, que no puedo encarnar en vida,

y su  desprecio es ternura, su antipatía pasión y bruma, que derrama oscura en la fuga de esta tinta,

y el frio sigue en su piel, el color de sus mellizas palidece sin querer, ella continua tan fría.

 

Porque sueño,

pero después despierto.

 

Porque respiro,

pero después muero.

 

Por que es mi melodía,

pero la canto en silencio.

 

Porque,

al final del día, la esperanza sigue siendo baldía, ella nunca estará conmigo, ni muerta, ni viva,

y porque las palabras no respiran, solo yacen allí detrás del papel, y se burlan del que les dio vida,

y porque aunque ella lo lea, y lo entienda, igual que las palabras, no cambia el mundo la poesía,

Y porque sigo mudo, sigo amargo, sigo gris y frio, pues en este mundo las ilusiones no tienen cabida.

y porque la pólvora si cambia, o mejor acaba con el mundo, con mi mundo, con ella, con mi melodía,

y porque el fugaz marfil que atravesara mi cráneo no me llevara al cielo, pues el infierno es y siempre ha sido mi guía.

 

Pero muero,

y mientras mi pensamiento fervoroso este surcando realidades falsas y aquellos sueños,

y mientras las palabras retumben cercanas a mi cabeza, emanare triunfante al cielo,

y me encontrare con ella, y junto a sus querubines y estrellas, danzare alegre de nuevo,

y mientras mi alrededor es envuelta en oscuridad y nada más que eso, se apaga la llama del infierno,

y seré el loco que asesino a la más bellas de las doncellas, y seré feliz pues volveré con ella.

 

Porque sueño,

pero luego despierto.

 

Porque respiro,

pero luego muero.

 

Porque es mi melodía,

pero la amo en silencio.

 

 


Tags: Amor, Dedicación, Muerte, Desilución.

Publicado por xnolx @ 18:20  | Poemas
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