domingo, 08 de marzo de 2009

Sus manos temblaban,

la observo envuelta en oscuridad,

su mirada era fugaz y opaca,

y al buscar aquella fría calma,

se dispuso a disparar.

 

– ¡Dispara ya! Da igual,

poco tiene sentido,

ni si quiera yo misma.

 

Es tan repugnante la vida,

vales lo que tienes,

tienes lo que vales

y al final tiemblas

porque todo acabe –

 

La voz retumbo en todo su alrededor,

era dulce y a la vez desquiciada.

La noche se estremeció, el mundo entero calló,

Y él … no evito sentir la nada corroer sus entrañas,

no pudo contener la llegada de las lagrimas,

porque sabia que era verdad.

 

– Es… después de todo,

un miedo ajeno,

te pertenece tanto como el viento

pertenece a un susurro muerto.

 

¿Crees vestir tus ropas?

Mírate, si estas siempre desnudo

¿Crees extrañar el recuerdo de tu familia sola?

Escúchate, si tu corazón esta siempre mudo. –

 

Pareciese que el vacio se hubiese apropiado

de aquel tétrico momento.

Pareciese que la misma muerte estuviese acechando

el escenario lúgubre de aquel recuerdo.

 

– ¿Tendrá sentido?

Vivir a merced de este oscuro designio,

respirar sin tener seguridad de estar vivo,

estar a tientas, bordeando la caída al abismo.

¡Que la verdad haya huido, dándole paso al vacio!

Por favor… ¡Dímelo maldito!

Que no lo entiendo todavía,

si estas dispuesto a arrebatar mi vida,

dale un sentido,

que no sea en vano tu batida –

 

Él, atrapado por el silencio, rompió en llanto,

¡No lo sabia! ¡No podía ofrecerla amparo!

La vida, como ella decía, era vacía,

Él, sin sentido, él sin camino, él sin destino

le rogo a la muerte que le cubriera en su manto.

 

Sus deseos de respirar se extinguieron,

el susurro de su alma yacía muerto,

perdían la fuerza los músculos de su cuerpo.

Y sus sueños…. ¡Sus sueños ardían en el fuego!

 

Pero ella….

No podía creer lo que veía

¡Ella sonreía!

 

– ¡Escúchame! Finalmente lo he encontrado,

justo hoy, que me ahogo en desesperanza,

después de tantas noches y mañanas,

en mis labios danza… ¡El poder de las palabras!

 

Con él nacemos, con él morimos,

Y todo lo anexo:

el dinero, el amor, el rencor, el veneno,

la amistad, la familia, el desamparo, la mentira,

la verdad, la codicia, el pecado, la vida

el mal, la suerte, la creencia … la muerte

Todo lo que nuestra ignorancia nos guía,

todo aquello, que nos da una supuesta razón de vida….

 

¡No importa la mentira!

Pues en el final de mis días

¡Escúchame como recito mi poesía! –

 

Cuando su voz se torno en silencio,

la realidad del mundo alzo vuelo.

Él apuntaba y ella sonreía,

Él, asfixiado por el más miserable llanto,

le veía a ella, abrazando con fervor la vida.

 

– Ya puedes disparar – Ella repetía.

 

Él ya lo entendía, y su tristeza muto en alegría,

le agradecía, aunque le doliese la herida,

a su victima,  por el secreto, que le había conferido en vida.

 

Y la belleza recobro el sentido,

el aroma húmedo y pesado del a naturaleza,

la melodía inquieta de la misma selva,

la frescura del viendo acariciando su rustro,

su aliento y el de ella componiendo un hermoso coro.

 

Sonrió, pero no sabía como agradecer.

Pero antes de pensarlo, ella le respondió.

 

– ¡Dispara Ya! –

 

Y cuando el sonido de la pólvora exploto en el fusil,

cuando salpico la sangre de un color oscuro carmesí,

cuando el cuerpo de la poeta callo sin vivir,

cuando todo acabo,

cuando rebusco, y ninguna palabra pudo emitir.

 

Se sorprendió, y retrocedió vacilante:

¡Nunca espero escuchar palabras semejantes

de aquella funesta y bella infante!

 

 

 


Tags: Soeciedad, Guerra, Muerte, Critica, Palabras.

Publicado por xnolx @ 21:05  | Poemas
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